El domingo 27 de septiembre se realizaron los MTV Video Music Awards 2026 en el Peacock Theater de Los Ángeles, y viendo el show no pude dejar de pensar en algo: esta ceremonia lleva más de cuatro décadas demostrando lo mismo que quiso probar desde el día uno, que un videoclip puede ser tan arte como una canción, una película o una fotografía. Y en 2026, con Madonna, Taylor Swift y Nirvana compartiendo escenario de premios, la idea sigue tan vigente como en 1984.

Cuando la música empezó a verse
Todo esto arranca el 1 de agosto de 1981, cuando MTV salió al aire por primera vez. El video elegido para inaugurar el canal fue «Video Killed the Radio Star» de The Buggles, una canción que ni siquiera había sido un hit gigante (llegó al puesto 40 en Estados Unidos), pero que los fundadores del canal eligieron a propósito por lo que decía: que la forma de consumir música estaba a punto de cambiar para siempre. Bob Pittman, cofundador de MTV, lo describió como «una declaración aspiracional», el anuncio de un cambio de era. Nadie en ese momento apostaba realmente a que la idea iba a funcionar, pero ahí estaba: la música, por primera vez, se volvía algo que se mira tanto como se escucha.

1984: la noche que convirtió el videoclip en un espectáculo
Tres años después, MTV dio el siguiente paso: crear una ceremonia de premios dedicada exclusivamente a videos musicales, para legitimar al videoclip como una forma de arte que merecía su propio reconocimiento, algo que, hasta ese momento, a la industria musical tradicional le costaba tomarse en serio. La primera entrega, el 14 de septiembre de 1984, quedó marcada para siempre por Madonna: durante su presentación de «Like a Virgin» vestida de novia, se le salió un zapato en pleno show. En vez de detenerse, lo convirtió en parte de la actuación, retorciéndose por el piso del escenario como si todo hubiera sido coreografiado. Su mánager pensó que le había arruinado la carrera; pasó exactamente lo contrario. Ese accidente convertido en momento icónico dejó clarísimo algo que define a los VMA hasta hoy: ahí, el show en vivo importa tanto como el premio mismo.

Los VMA 2026: la prueba de que la fórmula sigue funcionando
Cuarenta y dos años después de ese zapato, Madonna volvió a abrir la ceremonia, su primera presentación en vivo en los VMA en 23 años, cantando «Bring Your Love» junto a Sabrina Carpenter, tras un retraso de 20 minutos por la transmisión de la NFL. Apenas subió al escenario soltó su ya clásico «It’s mother» y se llevó la noche entera: ganó siete premios, todos relacionados con su álbum y film «Confessions II», Artista del Año, Mejor Álbum, Mejor Colaboración (con Carpenter), Mejor Dance, Mejor Long Form Video, Mejor Cinematografía y Mejor Coreografía.
Pero la protagonista real de la noche fue Taylor Swift. Se llevó el Video del Año por «The Fate of Ophelia» y, con eso, se convirtió en la artista más premiada en la historia de los shows de premiación, superando el récord de 30 estatuillas que tenía Beyoncé. Además, recibió el primer «Artist Director Honors» de la historia de los VMA, un premio nuevo creado específicamente para reconocer a artistas cuyo trabajo detrás de cámara, dirigiendo sus propios videos, ha expandido lo que un videoclip puede ser. En su discurso, Swift dedicó el premio a Dolly Parton, llamándola «la showgirl definitiva» (Kacey Musgraves hizo un tributo a Parton en vivo esa misma noche). Y como si fuera poco, cámaras captaron un reencuentro entre Swift y Madonna, once años después de que colaboraran juntas en los iHeartRadio Music Awards de 2015, dos generaciones distintas, unidas por la misma obsesión con contar historias en formato visual.
El resto del palmarés confirmó lo variado que está el panorama musical ahora mismo: BTS se llevó Canción del Año y Mejor K-Pop con «SWIM» (además de Mejor Grupo), Bad Bunny ganó Mejor Latino con «NUEVAyoL», Olivia Rodrigo se quedó con Mejor Alternativo por «The Cure», Bruno Mars con Mejor R&B, Cardi B y Kehlani con Mejor Hip-Hop, y Sienna Spiro se llevó Mejor Artista Nuevo. Nirvana, por su parte, recibió el Video Vanguard Award, el reconocimiento a la trayectoria que ya es casi tan histórico como el propio show.
Por qué esto sigue importando
Lo que más me gusta de mirar los VMA cada año es justamente eso: es un premio que, en su letra chica, sigue entregando estatuillas por Mejor Cinematografía, Mejor Dirección, Mejor Edición, Mejores Efectos Visuales y Mejor Dirección de Arte, los mismos criterios con los que se evalúa una película. Cuarenta y cinco años después de que MTV decidiera que la música también se podía mirar, seguimos con una ceremonia entera dedicada a probar que dirigir un videoclip es, ni más ni menos, hacer cine en miniatura. Y mientras haya artistas como Madonna o Taylor Swift dispuestos a jugársela por lo visual tanto como por lo sonoro, esta fiesta va a seguir teniendo sentido.
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