El arte de engañar al karma, de Elisabet Benavent: la releí con mi club de lectura

3–4 minutos

Este mes, en el club de lectura de la biblioteca, leímos El arte de engañar al karma de Elisabet Benavent. Yo ya lo había leído antes, en enero de 2022, pero esta vez lo retomé junto a mi club y volví a encontrarme con esta historia desde otro lugar.


De qué trata

El libro cuenta la historia de Catalina y Mikel, y de cómo la vida les entrega algo más cuando se encuentran perdidos entre las exigencias que la sociedad impone según la edad, la profesión y los logros que se supone que hay que tener.

Toda la historia transcurre en su mayoría en Madrid, destacando, como tiene por costumbre la autora, esos pequeños rincones, cafés, luces, escenas y colores que la ciudad entrega, convirtiéndose en el escenario perfecto para el desarrollo de la trama.

Catalina comienza contándonos su gran crisis vocacional, sus oportunidades laborales nefastas y cómo la vida que lleva no es para nada como se la imaginaba a su edad (30 años). En este camino la acompañan sus compañeras de piso: Laura, Elena, Teresa y Claudia.

Por otro lado está su madre, de personalidad amorosa y con una gran creencia de que su hija algún día encontraría esa luz que la haría brillar como merecía. La madre cumple un papel muy importante en el cambio de rumbo que vendrá después de que Catalina encuentre unos cuadros pintados por su tía Isa, ya fallecida, pero con una historia que a veces parece apoderarse de ella.

En este camino de buscar oportunidades, Catalina conoce a Mikel, un artista de tomo y lomo en plena crisis creativa, en el que ella terminará teniendo el papel principal en su vuelta a la inspiración. Juntos recorren un camino de redescubrimiento, tratando cada uno de lidiar con sus propios fracasos, miedos e inseguridades.

Lo que más rescato

Elisabet Benavent por lo menos, me atrapó a mi una vez más con esta historia romántica, pero lo que más me gustaría destacar de esta en particular es la visibilidad que le da a la presión social que se genera en torno a la edad y la realización personal: cómo tener una profesión no te da el éxito por completo, y cómo no hay edad para encontrar tu propio éxito personal, ese momento de entregarle tu luz y tu brillo al mundo.

También habla de la valentía, de atreverse, de lograr hacer el cambio para que algo pase en la vida. De lo fácil que es dejar de creer en una misma, y lo difícil que es ver lo magnífica que somos en nuestra propia complejidad.

Reflexión de mi club de lectura

En esta reunión, la verdad es que las opiniones no fueron tan positivas como esperaba. A la mayoría no le pareció muy romántica la historia: sintieron que a Catalina la vieron bastante infantil, y que la relación entre ella y Mikel se dio de una manera demasiado fácil, casi sin fricción real, todo fluía tan rápido y sin obstáculos que terminó sintiéndose poco creíble.

Pero más allá de la trama en sí, esta conversación nos sirvió para algo mucho más interesante: terminamos hablando de qué entendemos nosotras por karma. Cada una tiene una mirada distinta, pero coincidimos en algo, sentimos que las generaciones de ahora estamos siendo mucho más conscientes de esto, y que en cierta forma tenemos la responsabilidad de cerrar ciclos kármicos familiares que vienen de generaciones anteriores. Fue una reflexión hermosa, mucho más profunda que el libro mismo, y es justamente ese tipo de conversaciones las que hacen que valga la pena leer en comunidad.


¿Lo han leído? Me encantaría saber qué les pareció a ustedes.

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