La primera vez que leí La casa de los espíritus

3–5 minutos
Portada del libro La Casa de los Espíritus

Lo leí por primera vez junto a mi club de lectura en español en la biblioteca, y todavía sigo pensando en él. Fue una de esas lecturas que no solo se disfrutan: se viven.

Y sí, llegué tarde a La casa de los espíritus, pero quizás por eso me impactó tanto: porque lo leí en el momento justo, rodeada de mujeres que, como yo, encontraron en las páginas de Isabel Allende un eco de sus propias historias.


De qué trata la novela

La casa de los espíritus sigue a varias generaciones de la familia Trueba, desde los años previos a la dictadura chilena hasta el exilio y la memoria. A través de sus personajes Clara, Blanca, Esteban y Alba, Allende construye una saga que mezcla lo político con lo íntimo, lo real con lo mágico.

Clara, con su don para comunicarse con los espíritus, representa la conexión con lo invisible, con todo lo que la razón no puede explicar. Blanca, su hija, vive una historia de amor prohibido que desafía las normas y los prejuicios. Y Alba, la nieta, es la voz que hereda la memoria, la que intenta reconstruir lo que la violencia quiso borrar.

En medio de esa historia de amor, familia y represión, lo sobrenatural nunca parece extraño.

Los fantasmas están ahí para recordarnos que la historia no termina con la muerte, que las voces del pasado siguen acompañándonos, y que lo mágico, en manos de Allende, no es fantasía: es una manera de sobrevivir.

El poder femenino que atraviesa generaciones

Algo que nos impactó profundamente en el club fue la fuerza de las mujeres que habitan estas páginas.

Clara, Blanca y Alba son distintas, pero las une una misma energía: la de no rendirse.

Cada una, a su manera, desafía la época que le toca vivir y se aferra al amor, a la justicia o a la fe como forma de resistencia.

Durante una de nuestras reuniones, alguien dijo algo que se me quedó grabado:

“Isabel Allende escribe mujeres que no piden permiso para existir.”

Y es cierto.

La autora no solo les da voz a las mujeres dentro de la historia, sino que también nos recuerda que escribir, narrar y recordar son actos profundamente políticos.

Que la memoria femenina tiene poder.

Mi experiencia como lectora

Leer La casa de los espíritus por primera vez fue una experiencia profundamente emocional. Al principio pensé que iba a encontrar una historia histórica, algo denso o lejano, pero me encontré con algo mucho más íntimo: una voz femenina que habla desde el alma, con ternura y rabia al mismo tiempo. Hubo capítulos que me hicieron detenerme y cerrar el libro solo para respirar, y otros que me llenaron de una sensación de orgullo por ser mujer y latinoamericana. Sentí que Isabel Allende me hablaba directamente, como si me recordara que también heredamos esas historias, que la memoria no solo se lee, sino que se lleva en la piel. Terminé el libro con una mezcla de melancolía y gratitud, y con esa sensación de que hay libros que llegan justo cuando uno está lista para entenderlos.

Leer esta historia me hizo pensar en cómo la literatura puede sanar, conectar y dar sentido.

Fue mi primera vez con este libro, pero siento que lo voy a volver a leer algún día, en otro momento de mi vida, y me va a decir cosas nuevas.

Para mí, este libro es sobre la memoria y la herencia emocional.

Sobre cómo el dolor se transforma en sabiduría.

Y sobre cómo las mujeres, generación tras generación, sostienen el mundo con una mezcla de ternura y valentía.

Mi club de lectura viendo entrevistas de Isabel Allende

Una invitación desde el corazón

Si hace tiempo tienes La casa de los espíritus esperando en tu estante, este es el momento perfecto para abrirlo.

Y si ya lo leíste hace años, te invito a redescubrirlo con otros ojos.

Leerlo en comunidad, como hicimos en el club, le da una nueva vida: las interpretaciones, las risas, las emociones compartidas hacen que la historia se sienta más viva que nunca.

Isabel Allende no solo escribió una novela: creó un universo donde el amor, la memoria y la magia coexisten con la historia.

Y volver a ese universo es, de alguna forma, volver a casa.

Puntuación: 5 de 5.

Isabel Allende escribe mujeres que no piden permiso para existir, y ese es quizás el hechizo más poderoso de su realismo mágico.

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